Sobre la Defensa Personal by J. Gaby.C

(publicado el 17/10/2016)
Hace ya tiempo que le voy dando vueltas y más vueltas al tema de la defensa personal. La defensa personal tal y como se promociona desde hace años, es la defensa personal que muchos años antes se «ideó» para las fuerzas de seguridad, las cuales deben ser «exquisitas» con los delincuentes pillados in-fraganti o no; después de todo, en principio los delincuentes de tipo habitual no van a tratar de quitarle la vida a ningún agente (salvedad de los desequilibrados mentales), además de que todas sus acciones van a ser miradas con lupa tanto por los ciudadanos como por los jueces. La mayor parte de las maniobras (técnicas) son de carácter de control y conducción mediante inmovilizaciones sobre las articulaciones.
Lo siguiente es el pensar en las artes marciales y su promoción de la Defensa Personal dividiéndola en defensa personal para niños, para mujeres, en general; con el denominador común de seguir el patrón de la actuación de la fuerzas de seguridad; lo cual en principio no parece tener mayor importancia si no fuese porque en ocasiones las cosas derivan por derroteros que no acaban con el control y entrega a las fuerzas de seguridad, ni se trata de uno contra uno… etc .
Ahora vienen las preguntas:
¿Las artes marciales son un deporte?
¿Las artes marciales no sirven para la defensa personal?
¿No dicta la ley proporcionalidad entre agresión y agresión legítima?
¿el número de agresores será siempre 1?
¿La intencionalidad del agresor cesará ante la demostración de saber defenderse del agredido o por el contrario exacerbará más si cabe su intención?
Las preguntas pueden ser numerosas y todas ellas nos llevan a la misma respuesta… Que las artes marciales «per se» sirven para la defensa personal siempre y cuando se ajusten a «Derecho».
Probablemente te venga a la cabeza una frase concreta… «Pero necesito saber defenderme ya, no dentro de cuatro años (que es la media para llegar a cinturón negro 1er Dan o alumno avanzado) y yo reaccionaría con esta otra…» ¿Qué te hace creer que después del primer día de aprendizaje de la «Defensa Personal» no vas a tener un encontronazo?. Y así podríamos estar un buen rato discutiendo amigablemente sobre los pros y los contras sabiendo de antemano que da igual si vas a practicar «defensa personal» o «defensa personal dentro de un arte marcial», pues, se necesitará un tiempo X para conocer, saber, dominar lo aprendido.
Vale! ¿Y los niños? ¿Y las mujeres?
¿Acaso a los hombres nos atacarán sólo hombres de nuestra complexión, altura, peso y habilidad? Desde luego que no. Y la adaptación al entorno y al adversario será un punto a trabajar dentro de la defensa personal en las artes marciales; en el caso de niños y mujeres haciendo hincapié en aquellos aspectos que les darán ventaja.
Llegados a este punto emito una premisa: «No se debe promocionar la defensa personal como si fuese algo distinto a las artes marciales, si no un parte de ellas».
Ahora bien,  no suele haber enfrentamiento «físico» directo, o éste es muy escaso, antes hay dos aspectos a tener en cuenta:
1- La prevención. Evidentemente, si vemos a alguien sospechoso que se «esconde» en un portal y vamos directos… nos exponemos a que realmente sea un agresor -sólo como ejemplo-
2- La disuasión dialéctica y corporal. Si gritamos más que el otro, si hacemos gestos ofensivos y/o agresivos, está claro que damos pie a un in-crescendo que termina -la mayor parte de las veces- en enfrentamiento físico.
Aquí sí tengo que decir que si bien no es «obligación» del instructor en artes marciales, lo ideal sería que el mismo tuviera conocimientos de las leyes que «acotan» en qué medida se considera defensa personal (agresión legítima), en unas mínimas normas de prevención y en la disuasión dialéctica/corporal.
J. Gaby. C   commons right

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